Aluminio (Al) y agua
El aluminio está presente de forma natural en las rocas, los suelos y muchas aguas. Su concentración y forma química dependen de la geología de la zona de origen, el pH y otros componentes del agua. Las sales de aluminio también se utilizan como coagulantes en el tratamiento del agua, por lo que el propio tratamiento puede contribuir a la presencia de aluminio residual en el agua tratada.

Comportamiento del aluminio en el agua
La distribución de las especies químicas del aluminio depende en gran medida del pH y de sustancias como la materia orgánica disuelta y el fluoruro. En aguas ácidas adquieren mayor importancia las formas catiónicas disueltas. Cerca del pH neutro, el aluminio suele hidrolizarse y puede formar flóculos de hidróxido de aluminio poco soluble. A pH más elevado, adquieren mayor importancia las formas solubles de aluminato. En agua pura, el aluminio presenta su solubilidad más baja aproximadamente a un pH de 5,5–6; la composición química de las aguas naturales puede modificar este comportamiento, por lo que el pH por sí solo no permite predecir la concentración medida en un lugar determinado.[1]
El aluminio metálico en masa se comporta de forma diferente a los compuestos de aluminio disueltos. Una fina película de óxido adherente protege el metal e impide que reaccione rápidamente con el agua en condiciones normales. Las condiciones muy ácidas o alcalinas pueden atacar esta película; si el metal reacciona entonces, puede producirse hidrógeno gaseoso.
Cómo llega el aluminio al agua
La meteorización y la erosión de minerales que contienen aluminio pueden aportar aluminio disuelto y partículas minerales a las aguas superficiales y subterráneas. La minería, los vertidos industriales y la escorrentía también pueden contribuir. Las sales de aluminio utilizadas para la coagulación son otra posible fuente de aluminio residual en el agua tratada. La cantidad medida depende de si el análisis incluye el aluminio disuelto, las partículas en suspensión o ambos.
Efectos ambientales
El aluminio no es un elemento esencial para los peces ni para otros animales acuáticos. A concentraciones biodisponibles elevadas, puede interferir en la regulación de los iones y la respiración, entre otras cosas al acumularse en las branquias de los peces. Los efectos dependen de la composición química del agua: el pH, la dureza y el carbono orgánico disuelto pueden modificar la biodisponibilidad y la toxicidad del aluminio. Por ello, una concentración única no constituye un umbral de toxicidad universal fiable. Los criterios de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) para el agua dulce tienen en cuenta la composición química del agua de cada lugar y deben interpretarse dentro de la jurisdicción y el marco normativo correspondientes.[2]
Aluminio en el agua potable y salud humana
La OMS no ha establecido un valor guía basado en criterios de salud para el aluminio en el agua potable. Sus orientaciones hacen hincapié, en cambio, en reducir al mínimo el aluminio residual cuando se utilizan coagulantes de aluminio. Los alimentos suelen ser la principal fuente de ingesta de aluminio para la población, mientras que el agua potable normalmente aporta una proporción menor.[1]
La Directiva de la UE relativa a la calidad de las aguas destinadas al consumo humano establece 200 µg/L (0,2 mg/L) para el aluminio como parámetro indicador. Este es un valor paramétrico reglamentario para el agua destinada al consumo humano en la UE; no debe confundirse con un valor guía de la OMS basado en criterios de salud ni aplicarse como límite universal fuera de su contexto jurídico.[3]
Tratamiento del agua y eliminación del aluminio
Las sales de aluminio, como el alumbre, se utilizan como coagulantes para ayudar a eliminar la turbidez, el color, la materia orgánica natural y los microorganismos. La coagulación produce flóculos que posteriormente se separan mediante procesos como la sedimentación o la flotación y la filtración. Un control deficiente de la dosis, el pH, la mezcla o la filtración puede dejar concentraciones elevadas de aluminio residual en el agua tratada.
Cuando se utiliza un coagulante de aluminio, el aluminio residual se controla optimizando el pH y la dosis según el agua de origen, garantizando una mezcla rápida y una floculación eficaces, y separando los flóculos de manera eficiente. Los ensayos de jarras y la vigilancia tanto del aluminio total como del disuelto pueden ayudar a evaluar el rendimiento. Según la OMS, en instalaciones de tratamiento grandes pueden alcanzarse concentraciones de 0,1 mg/L o menos en buenas condiciones de funcionamiento, mientras que 0,2 mg/L o menos es un nivel viable para instalaciones pequeñas; estos son valores orientativos de funcionamiento, no un resultado de tratamiento garantizado ni un límite sanitario universal.[1] La elección del tratamiento para el aluminio de origen natural depende del agua de origen y de la calidad exigida para el agua tratada; ningún proceso ni dosis es adecuado para todas las aguas.
Última revisión: 31 de octubre de 2026, por Lenntech.
Fuentes y lecturas adicionales
- OMS: ficha informativa sobre sustancias químicas — aluminio y OMS: aluminio en el agua potable — documento de referencia.
- OMS: Guías para la calidad del agua de consumo humano, cuarta edición con adendas (2026).
- Unión Europea: Directiva (UE) 2020/2184 relativa a la calidad de las aguas destinadas al consumo humano.
- EPA de Estados Unidos: criterios de calidad para la vida acuática relativos al aluminio.
- Ministerio de Salud de Canadá: aluminio en el agua potable — documento técnico.